Proyecto Social: Los sueños
se moldean con arcilla en Tumbaco
Con un poco de arcilla, las
manos de Francisco Cóndor dan forma a figuras
regordetas. Son mujeres de caballera negra, ojos
alargados y vestidas con chalina y anaco. La
expresión de sus rostros y la rusticidad del
material permiten reconocer en ellas a las madres
de la Serrania ecuatoriana.
Bajo el nombre de "Las piponas",
estos personajes muestran las distintas tareas
de la mujer y la habilidad del artista de Tumbaco.
Desde su taller, "El nido del Cóndor", se forjan
con arcilla, no solo piezas de arte y artesanía,
sino también algunos sueños.
Los suyos propios, pues durante
20 años ha puesto en práctica sus
conocimientos en escultura, céramica,
pintura y grabado que le han hecho merecedor
de reconocimientos en varios concursos. Pero
sobre todo, los sueños de un grupo de
niños y jovenes.
Desde hace un año, 14
alumnos de la Unidad Educativa Herbart, de Checa,
asisten cada sábado a recibir clases de cerámica
y pintura. Sus inclinaciones artísticas les permiten
acceder con el objetivo de conformar una microempresa.
Por medio de moldes fabrican placas con diseños
variados y otras piezas decorativas que hacen
alusión al Día de la madre y el Padre.
Francisco Cóndor, promotor de
la idea, explica que "con lo que los chicos aprendan
pueden crear obras para venderlas en ferias en
distintos pueblos. Lo importante es que antes
de que se gradúen ya tengan una profesión y que
este trabajo les permita aprender a vivir en
comunidad."
este objetivo se cumple a cabalidad,
pues con gran concentración y entusiasmo, unos
moldean figuras, otros las pintan y les dan los
últimos toques. Además, los chicos del colegio
Herbart comparten las horas de apprendizaje con
tres niños especiales.
Así, el trabajo con arcilla
se convierte en una terapia y un nuevo sueño.
Cóndor inició este tipo de tratamiento hace un
año en Sinamune. Su hija María José, de
nueve años, sufre una atrofia cerebral
que ha retrasado su desarollo, pues apenas empieza
hablar. No obstante, tiene movilidad y le gusta
moldear la arcilla.
La alegría del contacto con
el material y la relación con los demás chicos
han aportado positivamente en su recuperación.
eso motivó a Cóndor a abrir las puertas de su
taller a otros niños con deficiencias.
Esta terapia aporta en el desarollo de la expresión,
permite el contacto con la naturaleza y fortalece
el aspecto psicomotriz.
"los niños especiales
tienen la capacidad de crear con la arcilla y
es preciso darles una oportunidad. Los padres
no deben esconder a sus hijos, sino permitirles
que compartan con los demás porque esta experiencia
les enriquece a todos", comenta el artista. Proximamente,
Francisco Cóndor también desarollará la terapia
con arcilla en la Fundación Amor y Energía (Amen)
en Tumbaco.
El Comercio, Familia,
11 de Mayo del 2003